ESPELEO-BARRANQUISMO
CUEVA DE VALPORQUERO
La actividad que a continuación os vamos a exponer es algo diferente y reservado a unos pocos privilegiados que son capaces de desafiar el riesgo por el mero hecho de ver y vivir paisajes únicos.
Se trata del “Curso de Aguas de Valporquero”, es decir, la continuación de la Cueva Turística de Valporquero (gestionada por Diputación de León) en un vertiginoso descenso hacia el río Torío.
Con los guías de BIOSFERA AVENTURA, no se requiere experiencia ya que ellos se encargarán de enseñar lo necesario para disfrutar de la actividad de ESPELEOBARRANQUISMO con la máxima seguridad.
No obstante, sí es necesario cierta preparación física y no tener vértigo o miedo excesivo a las alturas.
BIOSFERA AVENTURA proporciona traje de neopreno de 3 piezas (pantalón, chaqueta y escarpines) de 5mm de grosor cada pieza, así como arnés de barranquismo completo y un casco con iluminación de alta calidad. También hay posibilidad de llevar guantes de neopreno.
Además es la primera (y única) empresa en Castilla y León en ofrecer gratuitamente Botas de Barranquismo a sus clientes.
Para la realización de la actividad de Espeleo-barranquismo en la Cueva de Valporquero se requiere PERMISO de DIPUTACIÓN DE LEÓN, atendiendo a la Ordenanza Fiscal nº 13.
TOPONÍMIA
Ubicado en plena Montaña Central Leonesa, por encima de los 1.370 m de altitud y a tan solo 50 km de la capital, se erige sobre la blanca peña caliza, Valporquero. En plena Reserva de la Biosfera de Los Argüellos.
Su origen se remonta a la época romana, cuando piaras de cerdos eran criadas en todo el valle (de ahí su nombre latino, Vallis Porcarius), aunque muy probablemente, ya en el Paleolítico los primeros moradores rondarían estas tierras.
El pueblo de los Astures también dejó su huella en hidrónimos locales como el del río Torío, que baña los valles próximos, elegido en honor al dios Celta Thor.
En el siglo XIII la cueva de Valporquero era conocida como la Gruta del Diablo, porque el ganado que accedía a ella era «tragado» por la tierra sin posibilidad de retorno.
GEOLOGÍA
El acceso a la cueva se localiza en una dolina nival, también llamada Kotlici.
La lengua glaciar que cubría la zona durante el Cuaternario, procedente del valle de La Braña (situado al oeste de la cueva), facilitó la acumulación de CO2 responsable de aumentar la solubilidad de la caliza y la progresiva profundización de la cavidad.
Tras la retirada del hielo hace 10.000 años, tuvo lugar la incisión fluvial del arroyo Valporquero y la apertura de las galerías que constituyen la cueva.
Esta recorre 3.150m en dirección oeste-este siguiendo la orientación de los estratos, casi verticales, de la Formación Barcaliente.
- Cuenca hidrológica: el arroyo Valporquero nace en propio interior de la Cueva, cediendo sus aguas, a través de las cascadas de La Forfoguera, al río Torío, perteneciente a la cuenca del Duero.
- Cartografía: Mapa IGN 1:25.000 (103-IV)
¿CÓMO LLEGAR A LA CUEVA DE VALPORQUERO?
Desde León, hay dos opciones:
1) tomar la N-630 hasta La Robla y a continuación la CL-626 hasta la población de Robles de La Valcueva.
2) Salir de León por la carretera LE-311 hasta la misma población de Robles de la Valcueva.
A continuación seguir durante 10 km por la LE-315. Una vez pasado Vegacervera y sus hoces llegaremos al primer parking (El Calero de Felmín). Y 6 km más arriba, tras cruzar el río Torío por un puente, se encuentra la Cueva Turística de Valporquero (segundo parking).
Combinación de vehículos: Sí
Parking 1: Datum WGS84: 30 T 292642 4754208 (1.080 m)
Parking 2: Datum WGS84: 30 T 291129 4753589 (1.320 m)
¿QUÉ DEBES TENER EN CUENTA?
| APROXIMACIÓN | DESCENSO | RETORNO |
| Inmediata | 3 horas | 10 minutos |
| LONGITUD | DESNIVEL | DIFICULTAD |
| 3 km | 220 m | V3/A3/II |
- Material: Neopreno completo, escarpines, casco e iluminación, calzado de montaña o deportivo, arnés y material colectivo: sacas, bidonas, material de rescate, botiquín, etc. Cuerdas: recomendable 1 cuerda de 50 metros (o 2 cuerdas de 30m) + otra de seguridad.
- Época recomendada: Mayo y Junio. Septiembre y Octubre.
- Instalación: Buena (parabolts y químicos).
- Observaciones: Prácticamente el descenso se puede realizar todo el año, aunque en época de crecidas (enero-febrero-marzo) habría que prestar especial atención a la zona de toboganes (evitable por pasamanos aéreos) así como el acceso a las cabeceras de los rápeles de fuera.
- Guías de Barrancos: BIOSFERA AVENTURA cuenta con Técnicos Deportivos (TD2) de Barranquismo, expertos en espeleología, buenos conocedores de la Cueva. Contacto: 626 366 435 ó info@biosferaventura.es
APROXIMACIÓN AL CURSO DE AGUAS DE VALPORQUERO
Realizar el “Curso de Aguas” consiste ni más ni menos que en acompañar al río subterráneo en su andadura a través del interior de la montaña en una disciplina llamada Espeleobarranquismo, donde se combinan ambas técnicas durante algo más de tres kilómetros y 221m de desnivel: andar, trepar, destrepar, rapelar, nadar e incluso saltar a pozas de 2 y 5m si alguien lo desea.
El acceso al río es a través de la parte turística de la Cueva de Valporquero. Las primeras salas acondicionadas al público van quedando atrás y en escasos minutos llegamos al final de la “Gran Vía”.
Aquí, salimos del camino e iniciamos el descenso dejando atrás los focos y la comodidad de la zona visitable. La oscuridad se adueña del entorno, por lo que es momento de encender nuestras potentes luces.
Tras algunas escaleras, una rampa de arcilla nos permite deslizarnos cautelosamente hasta poner los pies en el agua. Estamos en la “Sala del Curso” y el ensordecedor ruido del río nos indica la ruta enseguida.
El primer contacto impresiona, la temperatura del agua es muy baja (8ºC) pero con un buen material de neopreno, iremos bien protegidos.
Tan solo debéis seguir las pautas de los guías (seguridad, ritmos, explicaciones, etc..).
¡TODO UN ESPECTÁCULO!
INFORMACIÓN DEL DESCENSO
PRIMERA PARTE – INICIO DEL CURSO DE AGUAS
A partir de aquí, una sucesión de 21 lagos, cascadas y rápidos nos envolverá durante unas 3 horas en una apasionante travesía subterránea.
Al principio es posible evitar el líquido elemento mediante pasos laterales en oposición en contra la propia roca. Pero inevitablemente en seguida llegamos a lo que los guías de la cueva denominan “el Desfibrilador”, un pequeño laguito de unos 10m en el que hay que ir nadando.
Los trajes de neopreno nos protegen del frío y resulta un verdadero espectáculo ver todos los compañeros de aventura en fila atravesando las cristalinas aguas de la cueva.
Nos sobreponemos de ese primer contacto con las aguas y tras caminar unos pocos metros llegamos a la siguiente dificultad: o bien se realiza un pequeño tobogán por la izquierda o bien, los más atrevidos, pueden realizar un salto de unos 2,5 metros a la poza.
Los guías de BIOSFERA AVENTURA darán las oportunas explicaciones y solo dejarán realizar el salto a aquellas personas más capacitadas.
Ahora cierta cantidad de agua ha quedado retenida en las capas de neopreno, por lo que la mejor manera para no quedarnos fríos es continuar la marcha, generando calor corporal que caliente dicha película de agua.
Progresamos por el curso activo de agua a través de una pasaje meandriforme hasta otro pequeño laguito que hay que atravesar nadando o con el agua por el pecho, según la época del año, para enseguida situarnos ante “El Sifón”, una pequeña estrechez que hay que pasar sumergiendo la cabeza un poco bajo el agua con ayuda de los guías. No tiene ninguna complicación si el caudal es medio y/o bajo.
Este paso se puede evitar accediendo mediante una pequeña trepada algo expuesta para alcanzar una cuerda instalada en fijo por la que se puede rapelar (4m).
Un intenso goteo cae sobre nuestros cascos obligándonos a levantar la vista. Es la otra entrada al Curso de Aguas, la “Sima de Las Perlas”. Su acceso exterior se encuentra escondido entre hermosas hayas tras el mirador de la Atalaya.
En este blog dedicaremos, al menos, dos artículos a la Sima de Las Perlas: uno a su descenso deportivo y otro a la historia de sus exploraciones.
Poco más adelante nos encontramos con una nueva sala con nombre propio, la “Sala de la Prensa”, parada obligatoria para todos los que se aventuran en esta espectacular actividad de turismo activo. Más información en el artículo sobre Historia de las Exploraciones de la Cueva de Valporquero.
Aquí todos nos sentamos para tomar aliento y contemplar las alargadas y bellas formas que penden del techo. Lisas y brillantes coladas bordean las tranquilas aguas del río, mientras el vaho de las agitadas respiraciones aflora en el aire.
SEGUNDA PARTE – SALA PEÑALBA Y GRAN CASCADA
Cruzamos otro lago y llegamos a una sucesión de cascadas.
Para superar la primera de ellas realizaremos un sencillo rapel por la margen derecha, sin entrar en contacto con el agua. En este punto los guías de BIOSFERA AVENTURA, te enseñan a progresar con cuerda mediante la técnica de rapel y te explican las medidas de seguridad.
Tras finalizar el primero de los 6 rápeles que hay en el interior de la cueva y 2 en el exterior, realizamos un delicado destrepe para situarnos en la segunda de las cascadas.
Aquí podremos optar por realizar un espectacular salto de 5 metros a la poza o evitarlo por la derecha mediante la instalación de un pasamanos de cuerda.
Tanto los guías como los propios participantes valorarán las capacidades de cada uno para tomar la mejor decisión.
Entramos en la “Sala Peñalba”, de más de 1.000 m2 y unos 80 m de altura (a lo que hay que sumar los nuevos descubrimientos..). La “Gran Cascada” está cerca.
Existen 3 posibilidades para descender esta cascada:
1) por la propia cascada con un rapel de 20m.
2) por la galería de la izquierda denominada “Paso de los Ingleses” accediendo a ella mediante una trepada seguida de un gran destrepe. Se trata de una rampa de unos 30m de largo.
3) por la derecha de la cascada, a través de un rapel de 13 metros que nos deposita en una repisa y de ahí caminando hacia el fondo de la sala, donde se aprecia la gran poza que recoge toda el agua de la cascada. Esta sala, la mayor de la cueva, es realmente impresionante.
TERCERA PARTE – LOS RÁPIDOS
Seguimos metidos en el agua y, tras cruzar un gran lago con un enorme bloque de roca encajonado en el techo, nos acercamos a la zona de los rápidos, donde varios rápeles y toboganes salen a nuestro encuentro.
El primer de ellos es la “Cascada de la Dificultad”, también conocida como “Cascada del Cable” ya que en 1980 se instaló con cable de acero para facilitar la filmación de la película “Mundo Subterráneo. El Octavo Continente”, la cuál nos ofrece 3 posibilidades:
1) realizar el pasamanos del cable de acero e instalar un rapel de 5m al final del mismo.
2) rapelar sin necesidad de cruzar el cable.
3) bajar en tobogán por la cascada con ayuda de una cuerda auxiliar para controlar la velocidad de bajada. Esta última opción es la más practicada por los guías de la cueva.
Las siguientes cascadas que saldrán a nuestro paso serán la “Cascada Fácil”, la “Cascada Encajonada” y el “Paso de la Muerte”, todas ellas rapelables, aunque cabe la posibilidad de descenderlas como si fuesen togobanes disfrutando de las rocas pulidas como si de niños en un parque acuático se tratase.
Un rapel más, de unos 10 metros, el cual podemos realizar tanto por el margen derecho como izquierdo del río y vemos cómo el agua se estanca al final de una gran sala con una extensa “playa” de arcillas y arenas a partir de la cual el río se pierde bajo la roca.
Quedan 20 metros para la salida al exterior, pero por este lado solo es practicable mediante técnicas de espeleobuceo.
Nuestra opción es otra, se trata de la conocida “M”. Este nombre se le da al último recorrido del Curso de Aguas que discurre por una estrecha y circular galería, arriba y abajo, formando una “M”.
CUARTA PARTE – LA «M»
Ascendemos primero con la ayuda de unas escalas de madera y una cuerda auxiliar de seguridad, introduciéndonos en una galería tubular de 1,5 m de diámetro.
Descendemos después, siempre con la seguridad de las cuerdas, hasta el final del estrecho tubo donde el agua nos espera nuevamente para volver a ascender 7m por otras escalas de madera. La cueva emprende aquí su última bajada (final de la “M”) hasta salir a “La Covona”.
La Covona se abre al bosque en un cerrado y estrecho valle surcado por nuestro río. Las aguas ya no se antojan tan frías y la exhuberante vegetación anima la vista.
QUINTA PARTE – CASCADAS DE LA FORFOGUERA
Finalmente nos encontramos con 2 verticales cascadas.
La primera de 25 m de altura (tanto si se hace por debajo del gran bloque como por encima) es uno de los rápeles más bonitos que se pueden realizar en la provincia de León, sobre todo si se tiene la suerte de que entren unos pocos rayos de luz y los siete colores del arcoíris aparezcan a nuestro encuentro con el reflejo de la propia cascada.
También existe la posibilidad de rapelar únicamente 18 m y descender hasta la última poza caminando por la margen derecha.
La segunda se encuentra a unos 100 metros de distancia caminando por el cauce del río bajo un pequeño bosque de hayas y unas sobrecogedoras paredes verticales.
Este rapel, con dos cabeceras por la margen derecha, nos deposita tras 18 metros algo resbaladizos en el final de esta gran actividad de aventura, desde donde se puede apreciar una nueva gruta que dentro de varios millones de años podría convertirse en la futura actividad de espeleobarranquismo en la provincia de León.
ESCAPES
En el interior de la Cueva no existen escapes. No obstante, en caso de crecida es relativamente fácil trepar en algunos tramos para protegerse en un alto lejos del cauce.
Asimismo, en la zona de los toboganes finales, es posible evitarlos accediendo en la margen derecha a una serie de pasamanos aéreos.
Una vez en el exterior de la Cueva, existe la posibilidad de no realizar los dos rápeles finales. Sin embargo, los escapes a través de pequeñas trepadas y/o un frondoso hayedo puede ser penoso con el neopreno.
Finalmente, en caso de crecida del río Torío, existe la posibilidad de utilizar una tirolina de cable de acero instalada sobre dicho río.
EL RETORNO
Desde el último rápel seguir el arroyo de La Forfoguera unos 300 metros hasta cruzar el río Torío.
CROQUIS