SIMA DE LAS PERLAS
CUEVA DE VALPORQUERO
La Sima de Las Perlas fue descubierta en 1967 cuando un grupo de jóvenes espeleólogos pertenecientes al Grupo Espeleológico San Ignacio de Madrid se encontraban realizando un campamento de verano en la localidad de Vegacervera.
No era la primera vez que visitaban la zona explorando rincones y cuevas.
A los 10 días de campamento decidieron mostrar a alguno de sus compañeros las preciosas cascadas de La Forfoguera, formadas por la salida del río subterráneo de Valporquero.
Seguidamente continuaron hacia la Cueva de Valporquero por el esplendoroso hayedo que les conduciría a La Manrasa y de allí a la cueva turística.
Pero en un momento dado se despistaron y se reagruparon sobre un peñasco, intentando orientarse. Desde allí consiguieron ver las banderas que ondeaban en el Mirador de La Atalaya, pero uno de ellos, Santiago Portas (Tiago) observó un pequeño agujero en el que una telaraña oscilaba bajo el impulso de una tenue corriente de aire.
Tras ampliar el hueco, quitando cuantas piedras pudieron, se arrastraron por la estrecha rampa inicial hasta alcanzar una bóveda abierta por un minúsculo agujero. Se encontraban en el techo de lo que denominaron a posteriori “La Campana de la Sala de Las Perlas”.
A partir de ese momento, comienzan 3 años de continuas exploraciones tanto por miembros del G.E.S.I como de los grupos espeleológicos leoneses con el afán de poder conectar esta entrada con el Curso de Aguas de Valporquero. Podéis encontrar toda la historia de la exploración en otra de las entradas a este blog.
Hoy en día, tanto la boca de entrada, la rampa y el acceso a la Sala de Las Perlas tienen mayores dimensiones que en su descubrimiento como consecuencia de laboriosas desobstrucciones.
¿CÓMO LLEGAR A LA SIMA DE PERLAS?
Desde León, hay dos opciones:
1) tomar la N-630 hasta La Robla y a continuación la CL-626 hasta la población de Robles de La Valcueva.
2) Salir de León por la carretera LE-311 hasta la misma población de Robles de la Valcueva.
A continuación seguir durante 10 km por la LE-315. Una vez pasado Vegacervera y sus hoces llegaremos al primer parking (El Calero de Felmín). Y 6 km más arriba, tras cruzar el río Torío por un puente, se encuentra el pueblo de Valporquero de Torío. En este punto hay que dirigirse al mirador de la Atalaya (segundo parking).
Combinación de vehículos: Sí
Parking 1: Datum WGS84: 30 T 292642 4754208 (1.080 m)
Parking 2: Datum WGS84: 30 T 291190 4753856 (1.403 m)
¿QUÉ DEBES TENER EN CUENTA?
| APROXIMACIÓN | DESCENSO | RETORNO |
| 10 minutos | 4 horas | 10 minutos |
| LONGITUD | DESNIVEL | DIFICULTAD |
| 3 km | 350 m | V4/A3/II |
- Material: Neopreno completo, escarpines, casco e iluminación, calzado de montaña o deportivo, arnés y material colectivo: sacas, bidonas, material de rescate, botiquín, etc. Cuerdas: recomendable 2 cuerdas de 50 metros + otra de seguridad.
- Época recomendada: de Mayo a Octubre.
- Instalación: Buena (parabolts y químicos).
- Observaciones: Prácticamente el descenso se puede realizar todo el año, aunque en época de crecidas (enero-febrero-marzo) habría que prestar especial atención a la zona de toboganes (evitable por pasamanos aéreos) así como el acceso a las cabeceras de los rápeles de fuera.
- Guías de Barrancos: BIOSFERA AVENTURA cuenta con Técnicos Deportivos (TD2) de Barranquismo, expertos en espeleología, buenos conocedores de la Cueva. Contacto: 626 366 435 ó info@biosferaventura.es
ACCESO A LA SIMA DE PERLAS
Para acceder a la entrada de la Sima o Sil de Las Perlas, los guías de BIOSFERA AVENTURA te acompañan desde el Mirador de La Atalaya a través de un bonito paseo de 5-10 minutos a través de un lapiaz que bordea la Gran Dolina de Valporquero hasta adentrarnos en el bonito bosque de hayas.
Una vez allí, es el momento de equiparse: o bien con material de espeleología si nuestro interés es descender la sima y volver a remontarla por el mismo sitio, o bien equiparnos con material de barranquismo (incluido neopreno) si lo que pretendemos es realizar la mítica Travesía Perlas-Valporquero-La Covona.
INFORMACIÓN DEL DESCENSO
PRIMERA PARTE – LA CAMPANA
Al poco de su descubrimiento, se instaló una verja en la boca de entrada, hoy en día casi más para que no entre algún animal del bosque. La primera rampa se desciende mediante un sencillo rapel fraccionado (existe cuerda fija) que nos deposita en el techo de la Campana.
Para descenderla realizaremos uno de los rápeles más espectaculares que se pueden realizar en una actividad de turismo activo.
Se trata de un rapel volado de 25 metros rodeado de numerosas y grandes estalactitas colgando del techo que, por muchas veces que hayas estado aquí, no deja de sorprenderte. Para este rapel emplearemos nuestra propia cuerda, la cuál recuperaremos y seguiremos utilizando a lo largo de la Travesía.
Los últimos 8 metros del rapel coinciden con lo que fue una descomunal estalagmita de unos tres metros de diámetro, con un su aspecto remodelado por algún desaparecido chorreo de agua, que la ha convertido en un afilado gran cuchillo en forma de media luna a la que los guías denominan “El Púlpito”.
SEGUNDA PARTE – LA SALA
Una vez en el fondo de la Sala de Las Perlas, denominada así debido a que en su descubrimiento aparecieron numerosas pisolitas o perlas de las cavernas, el espectáculo que se cierne ante nosotros es sobrecogedor.
La sala tiene uno 675 m2 y sus paredes están repletas de todo tipo de espeleotemas, destacando una preciosa colada en forma de tubos de órgano en las inmediaciones del “Gour de los Reflejos” al cuál te llevarán los guías de BIOSFERA AVENTURA trepando por una pequeña colada ascendente.
A la izquierda del gour asoma una cuerda a la cuál se puede acceder mediante una pequeña trepada. Esta instalación en fijo puede utilizarse en caso de querer remontar la sima (por ejemplo, si hemos tenido un percance y hemos recogido la cuerda del rápel volado).
También se puede utilizar como descenso, comenzando el inicio del rapel donde se encuentra el fraccionamiento de la rampa de entrada y tras pasar una estrecha gatera. No obstante, hay que tener en cuenta que este pozo de unos 25 metros es bastante estrecho, por lo que no es nada cómodo de descender o ascender.
Descendemos nuevamente hasta el punto anterior desde donde se nos presentan 3 posibilidades de continuación.
La primera de ellas es un pozo de unos 18 metros de profundidad y 10 m de diámetro que se encuentra en la base de “El Púlpito”.
Esta opción solo es posible si deseamos conocer su fondo y volver a ascenderlo por la misma cuerda fija que habremos dejado fijada previamente en su correspondiente instalación.
El pozo sí tiene comunicación con el resto de la Travesía pero es extremadamente estrecho y prácticamente inaccesible, por lo que podríamos considerarlo como pozo ciego.
La otra opción es bajar al fondo de la sala pegados a la pared de la izquierda por una colada (se recomienda bajar con cuerda o deslizarse con cuidado como si fuese un “togogán”) y disfrutar de las abundantes formaciones de carbonato cálcico que presenta la “Sala de Las Perlas”.
Sin embargo, si deseamos realizar la Travesía completa deberemos ascender a mitad de la rampa anteriormente descrita por una serie de lajas “Lapiaz Cortante” o “Paso de las Cuchillas” mediante el uso de cuerdas fijas las cuales nos depositan, por detrás del Púlpito, en una nueva y preciosa sala de techo más bajo repleto de estalactitas y un suelo en colada por el que progresamos con una pequeña trepada de 1,5 m hasta llegar a un estrechamiento.
Es el paso hacia el espectacular “Lago de la Sala de Los Vellones”.
TERCERA PARTE – LAGO DE LOS VELLONES
A la derecha de la pequeña trepada veremos un pozo que conecta con el pozo de 18 m anteriormente descrito a través de una ventana a la que se puede acceder remontando por una cuerda, por lo que hay que tener cuidado de no resbalarse.
Para acceder a la Sala del Lago hay que descender una rampa en colada (existe una cuerda fija) que nos deposita en una especie de acera que bordea gran parte del lago. También podemos acceder a esta sala a través de una gatera que sale a nuestra izquierda en las inmediaciones de dicha trepada.
Los guías de BIOSFERA AVENTURA, te acompañarán al interior del Lago realizando un pequeño destrepe desde la acera formada por el antigua nivel superior del propio lago.
Una vez allí dentro, el neopreno empezará a realizar su función de termorregulación mientras se disfruta de un espectáculo sinigual en el mundo de la espeleología con asombrosas formaciones subacuáticas, de las llamadas aborregadas o mamelones colgadas como racimos de vellón dorados matizados de ocre debido a los óxidos de hierro.
De ahí que sus descubridores bautizasen a esta sala como la de “Los Vellones” recordándoles a los vellones de lana de las ovejas.
CUARTA PARTE – LA CONEXIÓN
En este punto nos encontramos a unos 100 metros verticales del Curso de Aguas de Valporquero. Para comenzar el descenso es necesario atravesar un paso estrecho denominado actualmente “Paso del Reloj” (110 kg han pasado, pero personas altas y atléticas) que da lugar a la denominada “Sima de La Conexión.
A pesar de que durante las primeras exploraciones desde 1967 dicho paso se desobstruyó, aun es necesario tomárselo con calma, siendo conveniente alargar el descendedor colocándolo en uno de los cabos de anclaje.
Uno de los guías de BIOSFERA AVENTURA pasará el primero para que los demás puedan observar cómo se debe realizar dicho paso y posteriormente asegurar el rápel a los compañeros, mientras que el otro guía se quedará arriba vigilando que la maniobra se realiza correctamente.
Para descender esos casi 100 m verticales se pueden realizar rapeles de diferentes longitudes, siendo lo normal por parte de los guías, realizar tres rápeles de la siguiente manera: un rapel de 25 m hasta la primera repisa donde se encuentra la siguiente cabecera, otro de 21 m hasta llegar a un largo pasamanos (la cuerda se debe recuperar desde la repisa superior de dicho pasamanos), y un rapel final de 50 metros espectaculares. Por lo que toda la travesía la podemos realizar con 2 cuerdas de 50m.
No obstante, existen varias cabeceras intermedias pudiéndose fraccionar todos los rápeles y utilizando cuerdas de diferentes longitudes.
Lo importante es que donde se decida realizar el fraccionamiento, estemos seguros que la cuerda se recupera bien, problema que no tenían aquellos primeros espeleólogos que bajaron por primera vez con escalas de elektron.
Alguna de las cabeceras intermedias, nos permite acceder (sin cuerda) a alguna bonita sala con numerosos espeleotemas.
Una vez en el río, nos encontraremos exactamente entre el sifón del Curso de Aguas y la Sala de La Prensa, por lo que si nuestra intención es realizar la travesía integral, deberemos seguir aguas abajo siguiendo el itinerario descrito en el anterior artículo de este blog.
ESCAPES
En el interior de la Cueva no existen escapes. No obstante, en caso de crecida es relativamente fácil trepar en algunos tramos para protegerse en un alto lejos del cauce.
Asimismo, en la zona de los toboganes finales, es posible evitarlos accediendo en la margen derecha a una serie de pasamanos aéreos.
Una vez en el exterior de la Cueva, existe la posibilidad de no realizar los dos rápeles finales. Sin embargo, los escapes a través de pequeñas trepadas y/o un frondoso hayedo puede ser penoso con el neopreno.
Finalmente, en caso de crecida del río Torío, existe la posibilidad de utilizar una tirolina de cable de acero instalada sobre dicho río.
EL RETORNO
Desde el último rápel seguir el arroyo de La Forfoguera unos 300 metros hasta cruzar el río Torío.
CROQUIS