PROGRESIÓN CON RAQUETAS DE NIEVE

¡VEN A LEÓN Y DISFRUTA DEL INVIERNO CON RAQUETAS DE NIEVE!

La ventaja de una ruta con raquetas de nieve es que no requiere de un aprendizaje previo como puede ser el esquí, al fin y al cabo se trata de caminar. No obstante, hay que tener en cuenta que el medio en el que nos movemos no está exento de riesgos. La progresión requiere de cierta técnica en función de la topografía del terreno y el manto nivoso. Por ejemplo, se hacen inservibles ante fuertes pendientes, largos flanqueos, en nieves endurecidas o hielo.

BIOSFERA AVENTURA ofrece talleres de formación para iniciarse en las rutas con raquetas de nieve y progresar con la máxima seguridad de manera autónoma. Aunque también se puede asistir a una de sus rutas de iniciación y aprender ciertos consejos. De esta manera, te sentirás más seguro en una primera toma de contacto con las raquetas.

Las técnicas que vamos a explicar, y mucho más, las podéis encontrar en el siguiente libro «Raquetas de Nieve. Manual Práctico«, de Luisa Capilla y Xavi Gros.

1. CALZARSE LAS RAQUETAS DE NIEVE Y LOS BASTONES

Lo primero es asegurarse de que cada raqueta esté en el pie correspondiente. Los cierres deben quedar en la parte exterior con el fin de evitar roces o que se abran durante la marcha.

El calzado debe quedar totalmente ajustado dentro de la placa de sujeción de la raqueta. Sin embargo, no debemos realizar un apriete excesivo para permitir una correcta circulación sanguínea evitando así una sensación de frío en los pies.

Las fijaciones se deberán ir ajustando de vez en cuando a lo largo de la marcha. Por diversos motivos se pueden ir aflojando y puede llegar a comprometer nuestra seguridad. Se ha de tomar especial precaución en este aspecto antes de iniciar una bajada.

Las raquetas de nieve han de ser entendidas como un binomio raqueta-bastones. Es imprescindible (excepto niños) llevar bastones, a ser posible telescópicos, por diversos motivos, como por ejemplo para:

    • No forzar tanto las rodillas.
    • Trabajar tren superior sobre la marcha.
    • Ahorrar energía.
    • Compensar las irregularidades del terreno y variaciones en el manto nivoso.
    • Darnos información de nuestra situación en el espacio.
    • Comprobar el estado de la nieve por delante de nosotros en caso necesario.
    • Ayudar a levantarnos en caso de caída o hundimiento en la nieve.
raquetas de nieve y bastones

La empuñadura de los bastones debe ser cómoda y que se adapte a nuestros guantes. Y las rosetas han de ser de plástico y tener tamaño de unos 10 cm de diámetro para que no se nos hundan en la nieve profunda.

 Por último, antes de comenzar a caminar, debemos regular los bastones de manera que formen un ángulo de 90º con nuestro antebrazo. Y han de ir separados del cuerpo.

2. COMENZAMOS LA MARCHA CON LAS RAQUETAS

Caminaremos con los pies un poco separados, pero no de manera exagerada. E iremos alternando los bastones clavándolos a la inversa del paso, al tiempo que el peso del cuerpo se transfiere de una raqueta a otra. Prestaremos especial atención a esta técnica en las subidas.

El cuerpo debe ir erguido y los brazos a 90º. De esta manera estaremos aplicando todo nuestro peso en el centro de las raquetas y nos posibilitará un agarre correcto en la nieve.

Poco a poco debemos ir marcando nuestro ritmo, que ha de ser cómodo y monótono. Así evitaremos no tener una fatiga excesiva durante y al finalizar la ruta.

Es probable que en alguna ocasión una de las raquetas nos golpee el gemelo de la pierna contraria. Eso será debido a que estamos elevando las rodillas demasiado y los pies muy juntos. No hay peligro si una raqueta pasa por encima de otra mientras caminamos, pero sí hay que prestar especial atención cuando estamos parados para no pisarnos y caernos al arrancar la marcha o girarnos para hablar con algún compañero.

RAQUETADA LEÓN
CAMINO DE WAMBA

Hay que saber leer bien el terreno, intentando desplazarnos por los pasos más suaves y menos expuestos, analizando el tipo de nieve que tenemos por delante. La nieve polvo hará que nos hundamos más, la nieve costra hará que nos sintamos inseguros y la progresión es incómoda, y la nieve húmeda puede formarnos “zuecos” de nieve debajo de la raqueta, lo cual puede hacer que resbalemos. En este caso es conveniente dar algún golpe con el bastón para que la nieve no se vaya quedando pegada.

Trampas del terreno: Agujeros entre bloques de piedra, lapiaces, troncos o arroyos escondidos bajo puentes de nieve.

3. PROGRESIÓN EN TERRENO LLANO

Hablamos de terreno llano cuando las pendientes no sobrepasan los 20º. Recomendable para aquellas personas que vayan a realizar su primera salida con raquetas de nieve. O raquetadas familiares con niños.

Como hemos comentado anteriormente, separamos un poco los pies y levantamos la rodilla ligeramente.

Los brazos han de ir separados del cuerpo y a ser posible utilizaremos las dragoneras de los bastones para traccionar con mayor efectividad.

4. PROGRESIÓN EN ASCENSO

Si la pendiente es entre 20-30º, pondremos el alza de la raqueta y ascenderemos siguiendo la línea de máxima pendiente. Pero si la inclinación supera dichos grados podemos optar por avanzar en zigzag realizando diagonales cortas para no sobrecargar una pierna.

Sacaremos la mano de la dragonera del bastón que mira al monte para sujetarlo a una altura conveniente.

En caso de pendientes pronunciadas, los cambios de dirección han de realizarse siguiendo un sistema similar al empleado en el esquí de montaña, la denominada “Vuelta María”:

  • Clavar los dos bastones en la nieve (y si es necesario construir una pequeña plataforma).
  • Adelantar la raqueta del monte y abrirla hacia la nieva dirección.
  • Invertir los bastones pasando el del valle al monte y viceversa.
  • Girar el cuerpo y al mismo tiempo pasar la raqueta del valle al monte y continuar la marcha.

Otra opción es progresar abriendo los pies en forma de V (técnica de pies de pato) y subir directamente por la línea de máxima pendiente, pero se trata de una técnica más delicada que debe estar bien perfeccionada.

Por último, podemos optar por ascender clavando las garras delanteras de las raquetas aplicando toda la carga en la parte delantera (incluso dando una ligera patada) y traccionando bien de las dragoneras de los bastones.

IMPORTANTE: si las condiciones no son adecuadas para el uso de raquetas de nieve (ej. Nieve dura, hielo o pendientes elevadas) o no se conocen bien las técnicas de ascenso, se recomienda abandonar el itinerario o, en su defecto, hacer uso de crampones y piolet.

CRAMPONES Y PIOLET

5. PROGRESIÓN EN DESCENSO

Siempre que sea posible caminaremos con las raquetas planas y en la línea de máxima pendiente, doblando ligeramente las rodillas y conservando el tren superior de nuestro cuerpo recto.

Cogeremos los bastones lo más alto posibles o, si son telescópicos, los podemos subir hasta 15 cm más.

Y si la pendiente es muy pronunciada deberemos bloquear las raquetas para que no se enganchen y nos hagan voltear.

En nieves profundas, hemos de apoyar primero la cola de la raqueta dando pasitos cortos y rápidos. Aunque otra opción es dejarse deslizar por la nieve con las raquetas planas al ritmo que nos lleve la propia pendiente (de pie o de cuclillas) con la precaución de poder frenar cuando lo consideremos oportuno. Para ello se pueden llevar los bastones entre las piernas (“bastones escoba de la bruja”) o en ramasse (con los bastones en un lateral frenando con la roseta). Con nieve algo más dura debemos dejar que traccionen bien las puntas delanteras de las raquetas.

En ocasiones, bajar corriendo será la forma más eficaz.

DESCENSO RAQUETAS

6. PROGRESIÓN A MEDIA LADERA

Veremos aquí una clara diferencia con el esquí de montaña, ya que las travesías a media ladera están totalmente desaconsejadas para las raquetas de nieve. De hecho, debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones los caminos de verano que siguen una curva de nivel no son adecuados para cruzar con unas raquetas de nieve, por lo que deberíamos buscar en este caso los fondos de valle o las crestas anchas.

Pero si no nos queda más remedio que progresar a media ladera, seguramente porque no hayamos seleccionado bien nuestro trazado, deberemos seguir las siguientes pautas:

    • Nunca utilizaremos el alza.
    • Cogeremos el bastón del monte a una altura conveniente.
    • Cargaremos el peso en los pies hacia el lado del monte, orientando la raqueta un poco hacia arriba para no sobrecargar los tobillos.
    • Si la nieve es abundante y no está helada, golpearemos con el exterior de la raqueta de monte para ir haciendo una buena base.
    • Podemos hacer dos huellas paralelas o una delante de la otra, pero siempre atendiendo a no perder el equilibrio. Para ello, si es necesario, podemos bloquear las raquetas.
    • En último caso, deberíamos realizar escalones con una pala o con el piolet, pero sabiendo que no es una maniobra sencilla y requiere mucho esfuerzo.

7. AUTODETENCIÓN CON RAQUETAS DE NIEVE

Se trata de una maniobra que todo raquetista debería conocer, a pesar de que la siniestralidad en este tipo de actividades es muy baja. No obstante, en caso de caída en terreno helado el accidente puede ser grave.

Si la nieve es profunda, no quedará más que en un susto y tendremos que ingeniárnosla para ponernos nuevamente de pie.

La regla número uno es no caerse, por lo que ante la duda deberemos sacar los crampones y el piolet. Pero si nos caemos deberemos procurar detenernos cuanto antes y no empezar a coger velocidad.

¿Cómo debemos actuar en caso de caída?

  • En caso de que la ladera no sea muy pronunciada, deberemos colocarnos de lado para frenar con el perfil exterior de las raquetas.
  • Si la pendiente es pronunciada, nos giraremos rápidamente hacia la pendiente con el cuerpo encorvado, a finde reducir los puntos de contacto entre nuestro cuerpo y la nieve y frenarnos con rodillas y manos (siempre deberemos llevar guantes, aunque no haga frío).
  • Otra opción sería situarnos de cara a la pendiente, levantar las raquetas para que no nos volteen, y frenar con los bastones agarrándolos por su parte inferior (rosetas).
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